domingo 14 de noviembre de 2010
¿Cómo escribir en una columna una síntesis de este momento en el que todo confluye? si tengo tantas preguntas sin respuesta que fuì acumulando por años, como para escribir un diario entero. ¿Cómo resumir 35 años? durante los primeros 20, me fue vedado el acceso a la verdad. ¿Y después? otros 15 años de dura tarea de re-construcción: de mi vida, de mi historia, de mi identidàt. ¿Y ahora? es tan grande mi expectativa como mi incertidumbre, son tantas las emociones que apenas puedo hilar algunos pensamientos sueltos, desordenados.
( Pienso en que voy a verles las caras a esos tipos, los verdugos y como un latigazo, algo dentro mío dice: "nada nuevo, Angelita, esas caras ya las viste” y me invade una especie de vèrtigo, de alarma, al pensar, lo que pudiera suceder si al volver a verlos, de golpe, yo recordase todo lo que olvidè de ellos. )
No hay palabras para decir lo indecible. Massklo Matissklo diría el niño Urbinek, que llevo dentro.
Hubo que remar en lodo para llegar hasta acà. Hubo que sortear los obtàculos màs difìciles, sacar mil veces los palos de las ruedas y aprender a levantarse para seguir andando, tras tropezar con màs de una Petra puesta en el camino. Hubo que poner mucha voluntad y coraje para salir adelante. Tuvo que haber mucha verdad cayéndose de madura. Tuvo que estar muy podrida la mugre bajo la alfombra, muy mal oliente, para traspasar los cercos que se habían impuesto y poder hacerse visible.
Por tantos años cantamos, que a donde fueran, los iríamos a buscar… algún día, tarde o temprano, los íbamos a encontrar. La justicia los iba a encontrar. Y este es el momento. Todo lo anterior, todo lo previo al Juicio queda en el pasado, terminando con 34 largos años de Pre-Juicio. Y no es solamente un juego de palabras, es empezar a poner algunas cosas en su lugar, aunque duela.
Este camino a la Justicia, que fuimos construyendo como una utopía, como un sueño, hoy está en el umbral de la realidad. ¿Qué puede ocurrir con un sueño que se hace realidad? Temo decepcionarme. En principio, ya aprendí que Justicia y Poder Judicial, no siempre significan lo mismo. Que los Jueces, no siempre son Justicieros. Que mientras los delincuentes no estàn en la càrcel, siguen siendo los vecinos siniestros de todos.Y que mientras los secretos, siguen ahì, esperando salir a la luz, mientras seguimos sin saber què pasò con nuestros familares, que no han (de)vuelto, (mientras mamà siga en manos de ellos) seguiràn apareciendo como mensajes cifrados, como miguitas de pan en el camino, las claves de ese final, que todavia no pudimos reconstruir.
Entonces a 34 años de los hechos, haber llegado a esta instancia Judicial, en este contexto, se siente como una pequeña victoria, que a veces me hace sonreìr, querer festejar y levantar los dedos en V, porque nos ha costado tantísimo poder llegar hasta acà, pero a no confundirse, que èste no es un momento fàcil, ni feliz, ni nada parecido, esto es apenas un principio de orden y no hay nada que festejar. Falta que la Justicia sea ahora, justa y efectiva, para que esta historia pueda empezar a ser un poco menos triste.
Hace un tiempo una compañera, tambièn hija de desaparecidos, contaba que se sentìa muy estresada, movilizada hasta las entrañas con el juicio en Chaco por su papà, uno de los asesinados en la masacre de Margarita Belèn. Y entonces, yo me acordaba de otro tiempo, como 14 ò 15 años atràs, cuando nos empezamos a reconocer y reunir los H.I.J.O.S. y còmo era nuestra realidad entonces, cuando el techo de lo justo eran las leyes de impunidad y los indultos, y tenìamos que convivir con el discurso del estado reconciliarorio, la polìtica de puertas cerradas y había que resistir tanta injusticia, que habìa que parir los escraches a los genocidas como ùnica forma de Justicia posible. En ese entonces, nos indignaba la total impunidad, nos estresaba la pèrdida sobre la pèrdida, el gatillo fàcil y la aplastante sensación de no-futuro; y recordando todo ese contexto, yo reflexionaba sobre el presente y los juicios a los genocidas: què estrés positivo es este…tan esperado y reparador.
Sintetizo mis expectativas sobre el juicio: a que ocurra y sea justo. Lo demàs son esperanzas: de encontrar, de saber, de recomponer, de sanar, de poder mirar al futuro sin el velo oscuro del duelo.
No es tarde, porque aùn no dejò de doler.
Publicado por Sra. Angelita en 21:18
lunes 15 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
lunes 15 de noviembre de 2010
Matissklos ( del blog "Pedacitos"de Angela Urondo)
domingo 14 de noviembre de 2010
¿Cómo escribir en una columna una síntesis de este momento en el que todo confluye? si tengo tantas preguntas sin respuesta que fuì acumulando por años, como para escribir un diario entero. ¿Cómo resumir 35 años? durante los primeros 20, me fue vedado el acceso a la verdad. ¿Y después? otros 15 años de dura tarea de re-construcción: de mi vida, de mi historia, de mi identidàt. ¿Y ahora? es tan grande mi expectativa como mi incertidumbre, son tantas las emociones que apenas puedo hilar algunos pensamientos sueltos, desordenados.
( Pienso en que voy a verles las caras a esos tipos, los verdugos y como un latigazo, algo dentro mío dice: "nada nuevo, Angelita, esas caras ya las viste” y me invade una especie de vèrtigo, de alarma, al pensar, lo que pudiera suceder si al volver a verlos, de golpe, yo recordase todo lo que olvidè de ellos. )
No hay palabras para decir lo indecible. Massklo Matissklo diría el niño Urbinek, que llevo dentro.
Hubo que remar en lodo para llegar hasta acà. Hubo que sortear los obtàculos màs difìciles, sacar mil veces los palos de las ruedas y aprender a levantarse para seguir andando, tras tropezar con màs de una Petra puesta en el camino. Hubo que poner mucha voluntad y coraje para salir adelante. Tuvo que haber mucha verdad cayéndose de madura. Tuvo que estar muy podrida la mugre bajo la alfombra, muy mal oliente, para traspasar los cercos que se habían impuesto y poder hacerse visible.
Por tantos años cantamos, que a donde fueran, los iríamos a buscar… algún día, tarde o temprano, los íbamos a encontrar. La justicia los iba a encontrar. Y este es el momento. Todo lo anterior, todo lo previo al Juicio queda en el pasado, terminando con 34 largos años de Pre-Juicio. Y no es solamente un juego de palabras, es empezar a poner algunas cosas en su lugar, aunque duela.
Este camino a la Justicia, que fuimos construyendo como una utopía, como un sueño, hoy está en el umbral de la realidad. ¿Qué puede ocurrir con un sueño que se hace realidad? Temo decepcionarme. En principio, ya aprendí que Justicia y Poder Judicial, no siempre significan lo mismo. Que los Jueces, no siempre son Justicieros. Que mientras los delincuentes no estàn en la càrcel, siguen siendo los vecinos siniestros de todos.Y que mientras los secretos, siguen ahì, esperando salir a la luz, mientras seguimos sin saber què pasò con nuestros familares, que no han (de)vuelto, (mientras mamà siga en manos de ellos) seguiràn apareciendo como mensajes cifrados, como miguitas de pan en el camino, las claves de ese final, que todavia no pudimos reconstruir.
Entonces a 34 años de los hechos, haber llegado a esta instancia Judicial, en este contexto, se siente como una pequeña victoria, que a veces me hace sonreìr, querer festejar y levantar los dedos en V, porque nos ha costado tantísimo poder llegar hasta acà, pero a no confundirse, que èste no es un momento fàcil, ni feliz, ni nada parecido, esto es apenas un principio de orden y no hay nada que festejar. Falta que la Justicia sea ahora, justa y efectiva, para que esta historia pueda empezar a ser un poco menos triste.
Hace un tiempo una compañera, tambièn hija de desaparecidos, contaba que se sentìa muy estresada, movilizada hasta las entrañas con el juicio en Chaco por su papà, uno de los asesinados en la masacre de Margarita Belèn. Y entonces, yo me acordaba de otro tiempo, como 14 ò 15 años atràs, cuando nos empezamos a reconocer y reunir los H.I.J.O.S. y còmo era nuestra realidad entonces, cuando el techo de lo justo eran las leyes de impunidad y los indultos, y tenìamos que convivir con el discurso del estado reconciliarorio, la polìtica de puertas cerradas y había que resistir tanta injusticia, que habìa que parir los escraches a los genocidas como ùnica forma de Justicia posible. En ese entonces, nos indignaba la total impunidad, nos estresaba la pèrdida sobre la pèrdida, el gatillo fàcil y la aplastante sensación de no-futuro; y recordando todo ese contexto, yo reflexionaba sobre el presente y los juicios a los genocidas: què estrés positivo es este…tan esperado y reparador.
Sintetizo mis expectativas sobre el juicio: a que ocurra y sea justo. Lo demàs son esperanzas: de encontrar, de saber, de recomponer, de sanar, de poder mirar al futuro sin el velo oscuro del duelo.
No es tarde, porque aùn no dejò de doler.
Publicado por Sra. Angelita en 21:18
¿Cómo escribir en una columna una síntesis de este momento en el que todo confluye? si tengo tantas preguntas sin respuesta que fuì acumulando por años, como para escribir un diario entero. ¿Cómo resumir 35 años? durante los primeros 20, me fue vedado el acceso a la verdad. ¿Y después? otros 15 años de dura tarea de re-construcción: de mi vida, de mi historia, de mi identidàt. ¿Y ahora? es tan grande mi expectativa como mi incertidumbre, son tantas las emociones que apenas puedo hilar algunos pensamientos sueltos, desordenados.
( Pienso en que voy a verles las caras a esos tipos, los verdugos y como un latigazo, algo dentro mío dice: "nada nuevo, Angelita, esas caras ya las viste” y me invade una especie de vèrtigo, de alarma, al pensar, lo que pudiera suceder si al volver a verlos, de golpe, yo recordase todo lo que olvidè de ellos. )
No hay palabras para decir lo indecible. Massklo Matissklo diría el niño Urbinek, que llevo dentro.
Hubo que remar en lodo para llegar hasta acà. Hubo que sortear los obtàculos màs difìciles, sacar mil veces los palos de las ruedas y aprender a levantarse para seguir andando, tras tropezar con màs de una Petra puesta en el camino. Hubo que poner mucha voluntad y coraje para salir adelante. Tuvo que haber mucha verdad cayéndose de madura. Tuvo que estar muy podrida la mugre bajo la alfombra, muy mal oliente, para traspasar los cercos que se habían impuesto y poder hacerse visible.
Por tantos años cantamos, que a donde fueran, los iríamos a buscar… algún día, tarde o temprano, los íbamos a encontrar. La justicia los iba a encontrar. Y este es el momento. Todo lo anterior, todo lo previo al Juicio queda en el pasado, terminando con 34 largos años de Pre-Juicio. Y no es solamente un juego de palabras, es empezar a poner algunas cosas en su lugar, aunque duela.
Este camino a la Justicia, que fuimos construyendo como una utopía, como un sueño, hoy está en el umbral de la realidad. ¿Qué puede ocurrir con un sueño que se hace realidad? Temo decepcionarme. En principio, ya aprendí que Justicia y Poder Judicial, no siempre significan lo mismo. Que los Jueces, no siempre son Justicieros. Que mientras los delincuentes no estàn en la càrcel, siguen siendo los vecinos siniestros de todos.Y que mientras los secretos, siguen ahì, esperando salir a la luz, mientras seguimos sin saber què pasò con nuestros familares, que no han (de)vuelto, (mientras mamà siga en manos de ellos) seguiràn apareciendo como mensajes cifrados, como miguitas de pan en el camino, las claves de ese final, que todavia no pudimos reconstruir.
Entonces a 34 años de los hechos, haber llegado a esta instancia Judicial, en este contexto, se siente como una pequeña victoria, que a veces me hace sonreìr, querer festejar y levantar los dedos en V, porque nos ha costado tantísimo poder llegar hasta acà, pero a no confundirse, que èste no es un momento fàcil, ni feliz, ni nada parecido, esto es apenas un principio de orden y no hay nada que festejar. Falta que la Justicia sea ahora, justa y efectiva, para que esta historia pueda empezar a ser un poco menos triste.
Hace un tiempo una compañera, tambièn hija de desaparecidos, contaba que se sentìa muy estresada, movilizada hasta las entrañas con el juicio en Chaco por su papà, uno de los asesinados en la masacre de Margarita Belèn. Y entonces, yo me acordaba de otro tiempo, como 14 ò 15 años atràs, cuando nos empezamos a reconocer y reunir los H.I.J.O.S. y còmo era nuestra realidad entonces, cuando el techo de lo justo eran las leyes de impunidad y los indultos, y tenìamos que convivir con el discurso del estado reconciliarorio, la polìtica de puertas cerradas y había que resistir tanta injusticia, que habìa que parir los escraches a los genocidas como ùnica forma de Justicia posible. En ese entonces, nos indignaba la total impunidad, nos estresaba la pèrdida sobre la pèrdida, el gatillo fàcil y la aplastante sensación de no-futuro; y recordando todo ese contexto, yo reflexionaba sobre el presente y los juicios a los genocidas: què estrés positivo es este…tan esperado y reparador.
Sintetizo mis expectativas sobre el juicio: a que ocurra y sea justo. Lo demàs son esperanzas: de encontrar, de saber, de recomponer, de sanar, de poder mirar al futuro sin el velo oscuro del duelo.
No es tarde, porque aùn no dejò de doler.
Publicado por Sra. Angelita en 21:18
2 comentarios:
- Basta Fuerte dijo...
-
Muy bueno el blog, te dejo el mio
http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/
Nos leemos, saludos. -
18 de noviembre de 2010 15:51
-
Anónimo dijo...
-
que ASCOOOOOO que me dan
-
9 de mayo de 2011 19:42
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Muy bueno el blog, te dejo el mio
http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/
Nos leemos, saludos.
que ASCOOOOOO que me dan
Publicar un comentario en la entrada