domingo, 6 de diciembre de 2009


Primogénito del emporio Socma, enriquecido por la inestimable solidaridad de un Estado para nada ausente (al que sin embargo ha vivido tratando de hacer desaparecer), de pequeño conoció las ventajas del pertenecer. La familia Macri es parte del establishment que aportó apoyo corporativo a la política de Martínez de Hoz, beneficiándose con privatizaciones y negocios petroleros, mineros y de construcción pública, y luego con la socialización de las deudas contraídas. Deuda negociada por el empresariado y condonada por prominentes economistas que no demorarían en terminar de arrodillar al país dos décadas después. De allí su empatía ideológica con los residuos camuflados (y activos) de la dictadura. “El proceso va por dentro”, sonríe el compañero Mauricio. Su afán de poder y la billetera de papá lo llevaron por el camino prodigioso del menemismo que, además de ayuditas en la concesión de privatizadas, lo ungió como su modelo cultural: exitoso en los negocios con, contra, para y desde el Estado (siempre en exclusivo provecho propio), su procacidad para abastecerse de rancias relaciones y una figura impoluta (de colmillos visibles) para la nueva configuración de medios que lo hacen digerible para el consumidor de la tevé del medio pelo y de sus proxenetas. Su desvelo político consiste en la profanación final del peronismo, cuyo aparato bonaerense necesita tanto como el oro para alcanzar el sueño presidencial.

Totalitarismo para todos, es el plan de Macri para la Capital: patotas de civiles y de servicios avanzan contra excluidos, chicos de la calle, buscavidas; se aplastan asentamientos, se desarman comedores y centros culturales, se eliminan áreas públicas de contención y cooperativas de trabajo comunitario. “Profilaxis social”, anhelan desde el mundo Pro. Pobres, jóvenes y artistas son su principal objetivo, pero la hora les llega a todos: partidarios, opositores, luchadores sociales, ministros y empresarios. De eso se trata el espionaje sistemático diseñado por la policía de probeta metropolitana, por expresa iniciativa del jefe. A pedido de los ciudadanos de la Capital, se crea una agencia de seguridad privada acorde al paladar de tanto pequeño propietario: sus capos Palacios y Chamorro tuvieron precisas participaciones en acciones represivas sobre la población (Amia y los días finales del gobierno aliancista, como probos servicios matando en defensa del ajuste). Un ensayo de “inteligencia” propicio a toda lógica golpista.

“Prototipo” es el primer molde en que se fabrica una figura y que sirve de modelo para hacer otros iguales. Macri con sus “modelos” encuentra fermentos proclives por doquier. En Mendoza se lo disputan todos: peronistas cavernícolas, ultragansos, radicales cobistas y de los otros, berretas émulos locales. Peligro, proliferan.

Río de Palabras, 05 – 12 – 09

2 comentarios:

manuel el coronel dijo...

Es cierto compañero, pero les falta esencia política, tarde o temprano se lo morfan. Sí parece preocupante que el prototipo sirva para la creación de otro prototipo. Unanueva cana igual de corrupta, más represiva tal vez, pero con aires de noblesa, de cana europea. Es preocupante lo de los marinos que se alistaron como denunció hoy P12.

Abrazo peroncho.

Julián dijo...

No creo que le dé presentarse a presidente. Se está cavando la poza solo. Igual, hay que estar atentos.
Salute.

domingo, 6 de diciembre de 2009


Primogénito del emporio Socma, enriquecido por la inestimable solidaridad de un Estado para nada ausente (al que sin embargo ha vivido tratando de hacer desaparecer), de pequeño conoció las ventajas del pertenecer. La familia Macri es parte del establishment que aportó apoyo corporativo a la política de Martínez de Hoz, beneficiándose con privatizaciones y negocios petroleros, mineros y de construcción pública, y luego con la socialización de las deudas contraídas. Deuda negociada por el empresariado y condonada por prominentes economistas que no demorarían en terminar de arrodillar al país dos décadas después. De allí su empatía ideológica con los residuos camuflados (y activos) de la dictadura. “El proceso va por dentro”, sonríe el compañero Mauricio. Su afán de poder y la billetera de papá lo llevaron por el camino prodigioso del menemismo que, además de ayuditas en la concesión de privatizadas, lo ungió como su modelo cultural: exitoso en los negocios con, contra, para y desde el Estado (siempre en exclusivo provecho propio), su procacidad para abastecerse de rancias relaciones y una figura impoluta (de colmillos visibles) para la nueva configuración de medios que lo hacen digerible para el consumidor de la tevé del medio pelo y de sus proxenetas. Su desvelo político consiste en la profanación final del peronismo, cuyo aparato bonaerense necesita tanto como el oro para alcanzar el sueño presidencial.

Totalitarismo para todos, es el plan de Macri para la Capital: patotas de civiles y de servicios avanzan contra excluidos, chicos de la calle, buscavidas; se aplastan asentamientos, se desarman comedores y centros culturales, se eliminan áreas públicas de contención y cooperativas de trabajo comunitario. “Profilaxis social”, anhelan desde el mundo Pro. Pobres, jóvenes y artistas son su principal objetivo, pero la hora les llega a todos: partidarios, opositores, luchadores sociales, ministros y empresarios. De eso se trata el espionaje sistemático diseñado por la policía de probeta metropolitana, por expresa iniciativa del jefe. A pedido de los ciudadanos de la Capital, se crea una agencia de seguridad privada acorde al paladar de tanto pequeño propietario: sus capos Palacios y Chamorro tuvieron precisas participaciones en acciones represivas sobre la población (Amia y los días finales del gobierno aliancista, como probos servicios matando en defensa del ajuste). Un ensayo de “inteligencia” propicio a toda lógica golpista.

“Prototipo” es el primer molde en que se fabrica una figura y que sirve de modelo para hacer otros iguales. Macri con sus “modelos” encuentra fermentos proclives por doquier. En Mendoza se lo disputan todos: peronistas cavernícolas, ultragansos, radicales cobistas y de los otros, berretas émulos locales. Peligro, proliferan.

Río de Palabras, 05 – 12 – 09

2 comentarios:

manuel el coronel dijo...

Es cierto compañero, pero les falta esencia política, tarde o temprano se lo morfan. Sí parece preocupante que el prototipo sirva para la creación de otro prototipo. Unanueva cana igual de corrupta, más represiva tal vez, pero con aires de noblesa, de cana europea. Es preocupante lo de los marinos que se alistaron como denunció hoy P12.

Abrazo peroncho.

Julián dijo...

No creo que le dé presentarse a presidente. Se está cavando la poza solo. Igual, hay que estar atentos.
Salute.