martes, 19 de enero de 2010

HAITI PONE A PRUEBA EL ESPIRITU DE COOPERACION


Fidel Castro


Las noticias que llegan de Haití configuran el gran caos que era de esperar en la situación excepcional creada por la catástrofe.

Sorpresa, asombro, conmoción en los primeros instantes, deseos de prestar ayuda inmediata en los más apartados rincones de la Tierra. ¿Qué enviar y cómo hacerlo hacia un rincón del Caribe, desde China, India, Vietnam y otros puntos ubicados a decenas de miles de kilómetros? La magnitud del terremoto y la pobreza del país generan en los primeros instantes ideas de necesidades imaginarias, que dan lugar a todo tipo de promesas posibles que después se tratan de hacer llegar por cualquier vía.

Los cubanos comprendimos que lo más importante en ese instante era salvar vidas, para lo cual estábamos entrenados no sólo frente a catástrofes como esa, sino también contra otras catástrofes naturales relacionadas con la salud.

Allí estaban cientos de médicos cubanos y, adicionalmente, un buen número de jóvenes haitianos de humilde origen, convertidos en bien entrenados profesionales de la salud, una tarea en la que hemos cooperado durante muchos años con ese hermano y vecino país. Una parte de nuestros compatriotas estaban de vacaciones y otros de origen haitiano se entrenaban o estudiaban en Cuba.

El terremoto superó cualquier cálculo; las casas humildes de adobe y barro─de una ciudad con casi dos millones de habitantes─ no podían resistir. Instalaciones gubernamentales sólidas se derrumbaron, manzanas completas de viviendas se desplomaron sobre los moradores, que a esa hora, al iniciarse la noche, estaban en sus hogares y quedaron sepultados bajo las ruinas, vivos o muertos. Las calles repletas de personas heridas clamaban por auxilio. La MINUSTAH, fuerza de Naciones Unidas, el Gobierno y la Policía quedaron sin jefatura ni puesto de mando. En los primeros instantes, la tarea de esas instituciones con miles de personas fue saber quiénes quedaban con vida y dónde.

La decisión inmediata de nuestros abnegados médicos que laboraban en Haití, así como de los jóvenes especialistas de la salud graduados en Cuba, fue comunicarse entre sí, conocer de su suerte y saber con qué se contaba para asistir al pueblo haitiano en aquella tragedia.
Los que estaban de vacaciones en Cuba se dispusieron de inmediato a partir, así como los médicos haitianos que se especializaban en nuestra Patria. Otros expertos cubanos en cirugía que han cumplido difíciles misiones se ofrecieron para partir con ellos. Basta decir que antes de 24 horas ya nuestros médicos habían atendido a cientos de pacientes. Hoy 16 de enero, a sólo tres días y medio de la tragedia, se elevaba a varios miles el número de personas afectadas que habían sido ya asistidas por ellos.

En horas del mediodía de hoy sábado, la jefatura de nuestra brigada informó entre otros datos los siguientes:

“…realmente es encomiable lo que están haciendo los compañeros. Es opinión unánime que Pakistán ha quedado pequeño -allí hubo otro gran terremoto donde algunos laboraron-; en aquel país muchas veces recibían fracturas incluso mal consolidadas, algunos aplastamientos, pero aquí ha sobrepasado todo lo imaginable: amputaciones abundantes, las operaciones prácticamente hay que hacerlas en público; es la imagen que habían imaginado de una guerra.”

“…el hospital Delmas 33 ya está funcionando; el mismo tiene tres salones quirúrgicos, con plantas eléctricas, áreas de consulta, etcétera, pero está absolutamente repleto.”

“…12 médicos chilenos se han incorporado, uno de ellos anestesiólogo; también ocho médicos venezolanos; nueve monjitas españolas; se espera la incorporación, de un momento a otro, de 18 españoles a los cuales la ONU y Salud Pública haitiana les había entregado el hospital, pero les faltaban recursos de urgencia que no habían podido arribar, por lo que decidieron sumarse a nosotros y comenzar de inmediato a trabajar.”

“…fueron enviados 32 médicos residentes haitianos, seis de ellos iban a ir directo a Carrefour, un sitio totalmente devastado. También viajaron los tres equipos quirúrgicos cubanos que llegaron ayer.”

“…estamos operando las siguientes instalaciones médicas en Puerto Príncipe:
Hospital La Renaissance.
Hospital del Seguro Social.
Hospital de la Paz.”

“…funcionan ya cuatro CDI (Centros de Diagnóstico Integral).”

En esta información se transmite solo una idea de lo que están haciendo en Haití el personal médico cubano y de otros países que laboran con ellos, entre los primeros que llegaron a esa nación. Nuestro personal está en disposición de cooperar y unir sus fuerzas con todos los especialistas de la salud que han sido enviados para salvar vidas en ese pueblo hermano. Haití podría convertirse en un ejemplo de lo que la humanidad puede hacer por sí misma. La posibilidad y los medios existen, pero la voluntad falta.

Cuanto más tiempo se dilate el entierro o la incineración de los fallecidos, la distribución de alimentos y otros productos vitales, los riesgos de epidemias y violencias sociales se elevan.

En Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio por otras naciones prevalezcan.

Un cambio climático amenaza a toda la humanidad. El terremoto de Puerto Príncipe, apenas tres semanas después, nos está recordando a todos cuán egoístas y autosuficientes nos comportamos en Copenhague.

Los países observan de cerca todo lo que ocurre en Haití. La opinión mundial y los pueblos serán cada vez más severos e implacables en sus críticas.

viernes, 15 de enero de 2010

-LOS PECADOS DE HAITI- Eduardo Galeano-


La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole: Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema: Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.

Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Wilfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado. de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934.. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses.

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro.

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl Von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras.

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

Fuente: Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996
www.desdesantiago.wordpress.com/2010/01/14/los-pecados-de-haiti-de-eduardo-galeano

jueves, 14 de enero de 2010

Rally... otra forma de demostrar que somos una republiqueta


Originalmente, el Rally se hizo famoso porque era un verdadero desafío viajar en auto desde París a Dakar (Senegal), ya que la inexistencia de rutas convertía el viaje en un “safari”. Recordemos que los “safari” fueron el método empleado por los europeos para adentrarse en el continente negro, cuando no existían los medios actuales de movilidad.

Recordemos que nadie pensaba en los daños ecológicos que se producían (mataban por placer todo tipo de animales); nadie objetaba el trato servil a que obligaban a los habitantes de la tierra, (eran las bestias de carga que trasladaban sobre sus cabezas el campamento) y nadie hablaba de los desmanes que los europeos, dueños de las armas de fuego, protagonizaban.

El Rally París-Dakar también era “un safari”: un daño ecológico inmenso, con un trato servil hacia los nativos y con todo tipo de desmanes por parte de los expedicionarios.

Los pueblos afectados trataron por todos los medios de disuadir a los organizadores de suspender estas actividades, sin respuesta alguna, hasta que las reacciones tomaron forma efectiva y los nativos dueños de la tierra amenazaron con actos terroristas si insistían con el Rally.

Los organizadores, a la sazón más que deportistas se habían convertido en empresarios lucrando a troche y moche, ya que las marcas de vehículos pagan bien y los derechos de TV también, entonces tuvieron que mirar hacia otros lugares del globo terrestre para continuar con el negocio.

Pensaron en el Cañón del Colorado, pero los yanquis los sacaron a los piques; pensaron en Canadá, pero ni pudieron hablar con el Gobierno; pensaron en Australia, pero los ecologistas australianos los sacaron volando. Solo quedaba Sud-América, continente relativamente virgen, que podía ofrecer buenos márgenes de rentabilidad, a pesar de las coimas obligadas que los funcionarios locales exigen para cualquier idea.
Así fue cómo eligieron Argentina y Chile, países con poca legislación conservacionista y con altos índices de corrupción oficial. Plantearon una traza y partieron entre gallos y medianoche con el Rally a principios del 2009. Conocedores de la corrupción enquistada en nuestros funcionarios, su modus operandi para que le cuadren los números es el siguiente: coimean a los funcionarios que tienen que poner las firmas y logran que esos mismos funcionarios gestionen subsidios estatales para que el Rally se haga, con lo cual las coimas las terminan pagando los contribuyentes de las zonas afectadas (Mendoza pagó a los organizadores, en enero 2009 ¡¡¡un millón de pesos!!!).

Se corrió el Rally. Los daños fueron cuantiosos. Todos los particulares que permitieron el paso de los vehículos juraron no dejarlos pasar nunca más, porque solo un poco de sentido común es suficiente para advertir que nuestros paisajes desérticos, en los cuales la vida vegetal y animal está en delicado equilibrio, se destruyen irremediablemente cuando les pasan por arriba motos, autos, camiones y ómnibus, a velocidades increíbles, derrapando y rompiendo ese delicado entorno en forma irreversible.

El Jefe de Turismo de Mendoza dijo que la difusión del Rally le aporta a la provincia más turistas que otras acciones (??); habría que preguntar en Senegal el saldo turístico que les dejó el paso del Rally durante 15 años y habría que preguntar quién se hizo cargo de los daños ambientales y humanos (hubo varios muertos entre la población civil, inerme ante los vehículos lanzados como bólidos). También podría hacerse un balance y evaluar la relación costo-beneficio; seguro sería deficitaria para Senegal, pero eso nadie lo hará.

Hoy están de vuelta estos muchachos. No paran en Mendoza, porque algunos dueños de terrenos les han hecho juicio, pero destruyen otros lugares del país. Ya Córdoba los paró en seco y allí tendrán que cuidarse, con los cordobeses no se juega.

¿Cuánto pagarán Jaque y su secretario de turismo para este circo? No lo sabremos hasta que haya pasado el Rally, pero sí sabemos que hoy tenemos que pedir préstamos para pagar los sueldos de los estatales.

Conclusión: Si el Rally no viniera a la Argentina, todos estaríamos mejor:
Mejor las arcas fiscales, ya que no haríamos “donaciones” innecesarias.
Mejor el paisaje, ya que evitaríamos destrozos en los ecosistemas que son irreversibles.
Mejor la fauna, ya que la mortandad de vida silvestre es elevadísima y no se cuantifica.
Mejor nuestra imagen, porque demostraríamos que somos soberanos y no una republiqueta.
Mejor la ciudadanía, ya que evitaríamos otro acto de corrupción solapado.
Mejor el planeta, porque ahorraríamos miles de litros de combustible quemados al cuete.

AMIGOS DEL RALLY . . . ¿Por qué no se van un poquito a la mismísima misma, con sus vehículos 4 x 4; sus motos; sus sponsors y todo el circo que los rodea?

Ah . . . y también llévense a la mismísima misma a las empresas argentinas que los apoyan (ejemplo vergonzoso es ANDESMAR de Dromi, aunque firme el Badaloni), cuyos dueños, cipayos y vendepatrias, se prenden en cuanto negocio aparece, no importa el daño que le ocasionen a su país, eso sí, después alaban a los brasileros o a los suecos, pero en esos países, la burguesía dueña de las empresas , primero piensa en su país, porque sabe que su país es la sede de sus negocio.
Nota de:Nena Carballo

domingo, 10 de enero de 2010

LA VERDADERA INFLUENCIA DE LOS REPRESORES EN LA POLITICA


Debo decir que me sorprende mucho el caso de Herrera de Noble y los chicos que a pesar de tantos años todavía no se hacen el ADN y dan una batalla judicial para impedir que su información genética se compare con el Banco de Datos Genéticos de los desaparecidos.

Pero el caso Redrado es mucho más sencillo, una jueza llamada María José Sarmiento hija del Teniente Coronel Luis Sarmiento que en la dictadura trabajaba en la SIDE y madre del abogado que defiende a Cecilia Pando y a Luciano Benjamín Menéndez resuelve en forma inmediata una medida cautelar que se confunde con el fondo de la petición del amparo y dispone regresar al Señor Redrado a su puesto.

Parece que en la política Argentina de hoy vale más el puesto que la patria y así lo demuestra el Presidente del Banco Central que le importa mucho más su puesto que el destino de nuestro país.

La justicia se inmiscuye en lo político, demostrando así el verdadero poder de los represores (lamentable).

El radical mendocino Sanz dice que esto lo debe resolver la política pero Redrado busca respaldo para mantener su cargo en la jueza hija del coronel de la SIDE.

Nadie dice que la jueza se debió haber inhibido por verse afectada su imparcialidad al ser hija de un militar que actuó en la dictadura.

Muchos medios de comunicación privilegian a Redrado, privilegian una concepción de la política de corte individualista que va en contra de todo lo colectivo sin tener en cuenta que los Redrado no pueden gobernar y que cuando lo hicieron rifaron el país.

Nos quieren imbuir que es bueno atacar en forma permanente al gobierno que es correcto lo que hace la jueza (hija del coronel de la SIDE), pero ninguno de estos medios y funcionarios piensan en la Nación Argentina sino en sus propios intereses.
Lo colectivo se ha perdido y parece que está bien preocuparse solo de llevar agua para el propio molino. (Lo que hace Redrado al privilegiar su cargo al interés nacional).

Una lástima en un país que fundó el General San Martín a quien nunca le importó su interés personal sino la libertad y unidad latinoamericana.

Una lástima en un país que siempre tendrá presente a Evita, que tampoco pensó en ella cuando hizo su famoso renunciamiento.

Por eso es indispensable que todos salgamos a señalar a quienes pretenden beneficiarse a costa de poner en riesgo la institucionalidad y seguramente desde los sectores que representan a los represores esta es la única salida para evitar ser juzgados o para obtener una amnistía: la caída de los Kirchner.

Esto puede servir para garantizar los intereses de los represores y del bolsillo de algunos funcionarios pero sin dudas es un franco retroceso de un país que en materia de derechos humanos venía dando un ejemplo.
Pablo Salinas-Abogado querellante contra los represores en Mendoza-

viernes, 8 de enero de 2010

COCA COLLA REFRESCA MEJOR


Llega la Coca Colla
| Bolivia planea producir su propia bebida a base de hoja de coca.¿Refrescará mejor?

sábado, 2 de enero de 2010

EL GENOCIDIO PARA LA IGLESIA CATOLICA ARGENTINA


La iglesia católica argentina refuerza en su última campaña mural su sospechada o confirmada mirada light o casi benevolente sobre el genocidio de la última dictadura que asoló a nuestro país : organizaciones que militan en ella plagaron la ciudad de Bs.As. con afiches que "rezaban" : aborto = genocidio, sin considerar que, aún en nuestro vetusto Código Penal, el aborto es legal en determinadas circunstancias.
Una verdadera afrenta al verdadero genocidio de nuestros 30.000 compañeros desaparecidos y también a los DDHH de las mujeres.
La que sigue es la lúcida reflexión sobre el tema de una compañera periodista.

Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo... ¿viste?

Por las noches, Buenos Aires revienta de basura. Y durante los días, los afiches basura tapan las paredes. Como esos que aparecieron esta semana diciendo: aborto=genocidio.

Los fundamentalistas no tienen medida. Tan acostumbrados como están a realizar genocidios, tan naturalizados para ellos los genocidios, tan cualquier cosa es para ellos el genocidio, que ellos, los genocidas, pretenden acusar a las víctimas de su sistema, de producir las políticas de muerte masiva. Hay límites que no debieran pasarse en los debates públicos.

En estos días, en que los principales genocidas están pasando por los estrados judiciales para ser juzgados por los crímenes de la dictadura, comparar a estos asesinos masivos, con una mujer que defiende el derecho a decidir sobre su cuerpo interrumpiendo un embarazo, resulta una aberración, desde cualquier lugar que se lo analice. Es una provocación para confundir, no solo sobre los derechos de las mujeres, sino también sobre 'los derechos humanos'.

Los genocidas deben ser condenados. La prisión perpetua es la única manera de hacer justicia, para que la memoria de esta sociedad empiece a actuar en la sanación de nuestras heridas colectivas.

Y cuando se avanza en la batalla contra la impunidad, crea sospechas esta mezcla realizada por los defensores de aquella Iglesia que fue cómplice de la dictadura, con la utilización de este término para descalificar las batallas por los derechos de las mujeres.

El aborto, la decisión de las mujeres de interrumpir un embarazo no deseado, es un derecho de las humanas. Transformarlo en un crimen, criminalizarlo, es un método perverso.

Volver el ejercicio de los derechos en crímenes, es un mecanismo de confusión, que pretende cabalgar sobre los prejuicios más primitivos de la humanidad, modelados por las doctrinas religiosas sustentadas por estructuras conservadoras del orden represor de los cuerpos y las vidas.

Tal vez no merecería respuesta este hecho: un afiche en la pared.

Pero ese afiche es una expresión burda de una posición política, que pretende avanzar en el disciplinamiento de los cuerpos de las mujeres, por medio del terror y la confusión.

Las mujeres defendemos la vida, claro. Ellos callaban cuando nos mataban. Ellos callaban frente a la desaparición de personas. Ellos callan frente al abuso de menores realizado por legiones de curas de su institución.

Ellos hablan cuando la hora de la justicia llega para los genocidas, y pretenden decir ahora que las genocidas somos las mujeres.

No vamos a decir, como el rey, por qué no se callan. Vamos a decir que sus mentiras pueden confundir por un rato. Pero que la lucha por la vida y por la libertad, va quemando sus mentiras.

Las mujeres vamos sabiendo quién es quién, y dónde está la basura. Hoy está en las paredes. Mañana estará en las cárceles.

Y nosotras seguiremos llamando, como nos enseñaron las madres en los días más oscuros de la dictadura, al pan pan, al vino vino, y asesino al asesino

Liliana Daunes

martes, 19 de enero de 2010

HAITI PONE A PRUEBA EL ESPIRITU DE COOPERACION


Fidel Castro


Las noticias que llegan de Haití configuran el gran caos que era de esperar en la situación excepcional creada por la catástrofe.

Sorpresa, asombro, conmoción en los primeros instantes, deseos de prestar ayuda inmediata en los más apartados rincones de la Tierra. ¿Qué enviar y cómo hacerlo hacia un rincón del Caribe, desde China, India, Vietnam y otros puntos ubicados a decenas de miles de kilómetros? La magnitud del terremoto y la pobreza del país generan en los primeros instantes ideas de necesidades imaginarias, que dan lugar a todo tipo de promesas posibles que después se tratan de hacer llegar por cualquier vía.

Los cubanos comprendimos que lo más importante en ese instante era salvar vidas, para lo cual estábamos entrenados no sólo frente a catástrofes como esa, sino también contra otras catástrofes naturales relacionadas con la salud.

Allí estaban cientos de médicos cubanos y, adicionalmente, un buen número de jóvenes haitianos de humilde origen, convertidos en bien entrenados profesionales de la salud, una tarea en la que hemos cooperado durante muchos años con ese hermano y vecino país. Una parte de nuestros compatriotas estaban de vacaciones y otros de origen haitiano se entrenaban o estudiaban en Cuba.

El terremoto superó cualquier cálculo; las casas humildes de adobe y barro─de una ciudad con casi dos millones de habitantes─ no podían resistir. Instalaciones gubernamentales sólidas se derrumbaron, manzanas completas de viviendas se desplomaron sobre los moradores, que a esa hora, al iniciarse la noche, estaban en sus hogares y quedaron sepultados bajo las ruinas, vivos o muertos. Las calles repletas de personas heridas clamaban por auxilio. La MINUSTAH, fuerza de Naciones Unidas, el Gobierno y la Policía quedaron sin jefatura ni puesto de mando. En los primeros instantes, la tarea de esas instituciones con miles de personas fue saber quiénes quedaban con vida y dónde.

La decisión inmediata de nuestros abnegados médicos que laboraban en Haití, así como de los jóvenes especialistas de la salud graduados en Cuba, fue comunicarse entre sí, conocer de su suerte y saber con qué se contaba para asistir al pueblo haitiano en aquella tragedia.
Los que estaban de vacaciones en Cuba se dispusieron de inmediato a partir, así como los médicos haitianos que se especializaban en nuestra Patria. Otros expertos cubanos en cirugía que han cumplido difíciles misiones se ofrecieron para partir con ellos. Basta decir que antes de 24 horas ya nuestros médicos habían atendido a cientos de pacientes. Hoy 16 de enero, a sólo tres días y medio de la tragedia, se elevaba a varios miles el número de personas afectadas que habían sido ya asistidas por ellos.

En horas del mediodía de hoy sábado, la jefatura de nuestra brigada informó entre otros datos los siguientes:

“…realmente es encomiable lo que están haciendo los compañeros. Es opinión unánime que Pakistán ha quedado pequeño -allí hubo otro gran terremoto donde algunos laboraron-; en aquel país muchas veces recibían fracturas incluso mal consolidadas, algunos aplastamientos, pero aquí ha sobrepasado todo lo imaginable: amputaciones abundantes, las operaciones prácticamente hay que hacerlas en público; es la imagen que habían imaginado de una guerra.”

“…el hospital Delmas 33 ya está funcionando; el mismo tiene tres salones quirúrgicos, con plantas eléctricas, áreas de consulta, etcétera, pero está absolutamente repleto.”

“…12 médicos chilenos se han incorporado, uno de ellos anestesiólogo; también ocho médicos venezolanos; nueve monjitas españolas; se espera la incorporación, de un momento a otro, de 18 españoles a los cuales la ONU y Salud Pública haitiana les había entregado el hospital, pero les faltaban recursos de urgencia que no habían podido arribar, por lo que decidieron sumarse a nosotros y comenzar de inmediato a trabajar.”

“…fueron enviados 32 médicos residentes haitianos, seis de ellos iban a ir directo a Carrefour, un sitio totalmente devastado. También viajaron los tres equipos quirúrgicos cubanos que llegaron ayer.”

“…estamos operando las siguientes instalaciones médicas en Puerto Príncipe:
Hospital La Renaissance.
Hospital del Seguro Social.
Hospital de la Paz.”

“…funcionan ya cuatro CDI (Centros de Diagnóstico Integral).”

En esta información se transmite solo una idea de lo que están haciendo en Haití el personal médico cubano y de otros países que laboran con ellos, entre los primeros que llegaron a esa nación. Nuestro personal está en disposición de cooperar y unir sus fuerzas con todos los especialistas de la salud que han sido enviados para salvar vidas en ese pueblo hermano. Haití podría convertirse en un ejemplo de lo que la humanidad puede hacer por sí misma. La posibilidad y los medios existen, pero la voluntad falta.

Cuanto más tiempo se dilate el entierro o la incineración de los fallecidos, la distribución de alimentos y otros productos vitales, los riesgos de epidemias y violencias sociales se elevan.

En Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio por otras naciones prevalezcan.

Un cambio climático amenaza a toda la humanidad. El terremoto de Puerto Príncipe, apenas tres semanas después, nos está recordando a todos cuán egoístas y autosuficientes nos comportamos en Copenhague.

Los países observan de cerca todo lo que ocurre en Haití. La opinión mundial y los pueblos serán cada vez más severos e implacables en sus críticas.

viernes, 15 de enero de 2010

-LOS PECADOS DE HAITI- Eduardo Galeano-


La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole: Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema: Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.

Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Wilfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado. de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934.. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses.

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro.

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl Von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras.

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

Fuente: Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996
www.desdesantiago.wordpress.com/2010/01/14/los-pecados-de-haiti-de-eduardo-galeano

jueves, 14 de enero de 2010

Rally... otra forma de demostrar que somos una republiqueta


Originalmente, el Rally se hizo famoso porque era un verdadero desafío viajar en auto desde París a Dakar (Senegal), ya que la inexistencia de rutas convertía el viaje en un “safari”. Recordemos que los “safari” fueron el método empleado por los europeos para adentrarse en el continente negro, cuando no existían los medios actuales de movilidad.

Recordemos que nadie pensaba en los daños ecológicos que se producían (mataban por placer todo tipo de animales); nadie objetaba el trato servil a que obligaban a los habitantes de la tierra, (eran las bestias de carga que trasladaban sobre sus cabezas el campamento) y nadie hablaba de los desmanes que los europeos, dueños de las armas de fuego, protagonizaban.

El Rally París-Dakar también era “un safari”: un daño ecológico inmenso, con un trato servil hacia los nativos y con todo tipo de desmanes por parte de los expedicionarios.

Los pueblos afectados trataron por todos los medios de disuadir a los organizadores de suspender estas actividades, sin respuesta alguna, hasta que las reacciones tomaron forma efectiva y los nativos dueños de la tierra amenazaron con actos terroristas si insistían con el Rally.

Los organizadores, a la sazón más que deportistas se habían convertido en empresarios lucrando a troche y moche, ya que las marcas de vehículos pagan bien y los derechos de TV también, entonces tuvieron que mirar hacia otros lugares del globo terrestre para continuar con el negocio.

Pensaron en el Cañón del Colorado, pero los yanquis los sacaron a los piques; pensaron en Canadá, pero ni pudieron hablar con el Gobierno; pensaron en Australia, pero los ecologistas australianos los sacaron volando. Solo quedaba Sud-América, continente relativamente virgen, que podía ofrecer buenos márgenes de rentabilidad, a pesar de las coimas obligadas que los funcionarios locales exigen para cualquier idea.
Así fue cómo eligieron Argentina y Chile, países con poca legislación conservacionista y con altos índices de corrupción oficial. Plantearon una traza y partieron entre gallos y medianoche con el Rally a principios del 2009. Conocedores de la corrupción enquistada en nuestros funcionarios, su modus operandi para que le cuadren los números es el siguiente: coimean a los funcionarios que tienen que poner las firmas y logran que esos mismos funcionarios gestionen subsidios estatales para que el Rally se haga, con lo cual las coimas las terminan pagando los contribuyentes de las zonas afectadas (Mendoza pagó a los organizadores, en enero 2009 ¡¡¡un millón de pesos!!!).

Se corrió el Rally. Los daños fueron cuantiosos. Todos los particulares que permitieron el paso de los vehículos juraron no dejarlos pasar nunca más, porque solo un poco de sentido común es suficiente para advertir que nuestros paisajes desérticos, en los cuales la vida vegetal y animal está en delicado equilibrio, se destruyen irremediablemente cuando les pasan por arriba motos, autos, camiones y ómnibus, a velocidades increíbles, derrapando y rompiendo ese delicado entorno en forma irreversible.

El Jefe de Turismo de Mendoza dijo que la difusión del Rally le aporta a la provincia más turistas que otras acciones (??); habría que preguntar en Senegal el saldo turístico que les dejó el paso del Rally durante 15 años y habría que preguntar quién se hizo cargo de los daños ambientales y humanos (hubo varios muertos entre la población civil, inerme ante los vehículos lanzados como bólidos). También podría hacerse un balance y evaluar la relación costo-beneficio; seguro sería deficitaria para Senegal, pero eso nadie lo hará.

Hoy están de vuelta estos muchachos. No paran en Mendoza, porque algunos dueños de terrenos les han hecho juicio, pero destruyen otros lugares del país. Ya Córdoba los paró en seco y allí tendrán que cuidarse, con los cordobeses no se juega.

¿Cuánto pagarán Jaque y su secretario de turismo para este circo? No lo sabremos hasta que haya pasado el Rally, pero sí sabemos que hoy tenemos que pedir préstamos para pagar los sueldos de los estatales.

Conclusión: Si el Rally no viniera a la Argentina, todos estaríamos mejor:
Mejor las arcas fiscales, ya que no haríamos “donaciones” innecesarias.
Mejor el paisaje, ya que evitaríamos destrozos en los ecosistemas que son irreversibles.
Mejor la fauna, ya que la mortandad de vida silvestre es elevadísima y no se cuantifica.
Mejor nuestra imagen, porque demostraríamos que somos soberanos y no una republiqueta.
Mejor la ciudadanía, ya que evitaríamos otro acto de corrupción solapado.
Mejor el planeta, porque ahorraríamos miles de litros de combustible quemados al cuete.

AMIGOS DEL RALLY . . . ¿Por qué no se van un poquito a la mismísima misma, con sus vehículos 4 x 4; sus motos; sus sponsors y todo el circo que los rodea?

Ah . . . y también llévense a la mismísima misma a las empresas argentinas que los apoyan (ejemplo vergonzoso es ANDESMAR de Dromi, aunque firme el Badaloni), cuyos dueños, cipayos y vendepatrias, se prenden en cuanto negocio aparece, no importa el daño que le ocasionen a su país, eso sí, después alaban a los brasileros o a los suecos, pero en esos países, la burguesía dueña de las empresas , primero piensa en su país, porque sabe que su país es la sede de sus negocio.
Nota de:Nena Carballo

domingo, 10 de enero de 2010

LA VERDADERA INFLUENCIA DE LOS REPRESORES EN LA POLITICA


Debo decir que me sorprende mucho el caso de Herrera de Noble y los chicos que a pesar de tantos años todavía no se hacen el ADN y dan una batalla judicial para impedir que su información genética se compare con el Banco de Datos Genéticos de los desaparecidos.

Pero el caso Redrado es mucho más sencillo, una jueza llamada María José Sarmiento hija del Teniente Coronel Luis Sarmiento que en la dictadura trabajaba en la SIDE y madre del abogado que defiende a Cecilia Pando y a Luciano Benjamín Menéndez resuelve en forma inmediata una medida cautelar que se confunde con el fondo de la petición del amparo y dispone regresar al Señor Redrado a su puesto.

Parece que en la política Argentina de hoy vale más el puesto que la patria y así lo demuestra el Presidente del Banco Central que le importa mucho más su puesto que el destino de nuestro país.

La justicia se inmiscuye en lo político, demostrando así el verdadero poder de los represores (lamentable).

El radical mendocino Sanz dice que esto lo debe resolver la política pero Redrado busca respaldo para mantener su cargo en la jueza hija del coronel de la SIDE.

Nadie dice que la jueza se debió haber inhibido por verse afectada su imparcialidad al ser hija de un militar que actuó en la dictadura.

Muchos medios de comunicación privilegian a Redrado, privilegian una concepción de la política de corte individualista que va en contra de todo lo colectivo sin tener en cuenta que los Redrado no pueden gobernar y que cuando lo hicieron rifaron el país.

Nos quieren imbuir que es bueno atacar en forma permanente al gobierno que es correcto lo que hace la jueza (hija del coronel de la SIDE), pero ninguno de estos medios y funcionarios piensan en la Nación Argentina sino en sus propios intereses.
Lo colectivo se ha perdido y parece que está bien preocuparse solo de llevar agua para el propio molino. (Lo que hace Redrado al privilegiar su cargo al interés nacional).

Una lástima en un país que fundó el General San Martín a quien nunca le importó su interés personal sino la libertad y unidad latinoamericana.

Una lástima en un país que siempre tendrá presente a Evita, que tampoco pensó en ella cuando hizo su famoso renunciamiento.

Por eso es indispensable que todos salgamos a señalar a quienes pretenden beneficiarse a costa de poner en riesgo la institucionalidad y seguramente desde los sectores que representan a los represores esta es la única salida para evitar ser juzgados o para obtener una amnistía: la caída de los Kirchner.

Esto puede servir para garantizar los intereses de los represores y del bolsillo de algunos funcionarios pero sin dudas es un franco retroceso de un país que en materia de derechos humanos venía dando un ejemplo.
Pablo Salinas-Abogado querellante contra los represores en Mendoza-

viernes, 8 de enero de 2010

COCA COLLA REFRESCA MEJOR


Llega la Coca Colla
| Bolivia planea producir su propia bebida a base de hoja de coca.¿Refrescará mejor?

sábado, 2 de enero de 2010

EL GENOCIDIO PARA LA IGLESIA CATOLICA ARGENTINA


La iglesia católica argentina refuerza en su última campaña mural su sospechada o confirmada mirada light o casi benevolente sobre el genocidio de la última dictadura que asoló a nuestro país : organizaciones que militan en ella plagaron la ciudad de Bs.As. con afiches que "rezaban" : aborto = genocidio, sin considerar que, aún en nuestro vetusto Código Penal, el aborto es legal en determinadas circunstancias.
Una verdadera afrenta al verdadero genocidio de nuestros 30.000 compañeros desaparecidos y también a los DDHH de las mujeres.
La que sigue es la lúcida reflexión sobre el tema de una compañera periodista.

Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo... ¿viste?

Por las noches, Buenos Aires revienta de basura. Y durante los días, los afiches basura tapan las paredes. Como esos que aparecieron esta semana diciendo: aborto=genocidio.

Los fundamentalistas no tienen medida. Tan acostumbrados como están a realizar genocidios, tan naturalizados para ellos los genocidios, tan cualquier cosa es para ellos el genocidio, que ellos, los genocidas, pretenden acusar a las víctimas de su sistema, de producir las políticas de muerte masiva. Hay límites que no debieran pasarse en los debates públicos.

En estos días, en que los principales genocidas están pasando por los estrados judiciales para ser juzgados por los crímenes de la dictadura, comparar a estos asesinos masivos, con una mujer que defiende el derecho a decidir sobre su cuerpo interrumpiendo un embarazo, resulta una aberración, desde cualquier lugar que se lo analice. Es una provocación para confundir, no solo sobre los derechos de las mujeres, sino también sobre 'los derechos humanos'.

Los genocidas deben ser condenados. La prisión perpetua es la única manera de hacer justicia, para que la memoria de esta sociedad empiece a actuar en la sanación de nuestras heridas colectivas.

Y cuando se avanza en la batalla contra la impunidad, crea sospechas esta mezcla realizada por los defensores de aquella Iglesia que fue cómplice de la dictadura, con la utilización de este término para descalificar las batallas por los derechos de las mujeres.

El aborto, la decisión de las mujeres de interrumpir un embarazo no deseado, es un derecho de las humanas. Transformarlo en un crimen, criminalizarlo, es un método perverso.

Volver el ejercicio de los derechos en crímenes, es un mecanismo de confusión, que pretende cabalgar sobre los prejuicios más primitivos de la humanidad, modelados por las doctrinas religiosas sustentadas por estructuras conservadoras del orden represor de los cuerpos y las vidas.

Tal vez no merecería respuesta este hecho: un afiche en la pared.

Pero ese afiche es una expresión burda de una posición política, que pretende avanzar en el disciplinamiento de los cuerpos de las mujeres, por medio del terror y la confusión.

Las mujeres defendemos la vida, claro. Ellos callaban cuando nos mataban. Ellos callaban frente a la desaparición de personas. Ellos callan frente al abuso de menores realizado por legiones de curas de su institución.

Ellos hablan cuando la hora de la justicia llega para los genocidas, y pretenden decir ahora que las genocidas somos las mujeres.

No vamos a decir, como el rey, por qué no se callan. Vamos a decir que sus mentiras pueden confundir por un rato. Pero que la lucha por la vida y por la libertad, va quemando sus mentiras.

Las mujeres vamos sabiendo quién es quién, y dónde está la basura. Hoy está en las paredes. Mañana estará en las cárceles.

Y nosotras seguiremos llamando, como nos enseñaron las madres en los días más oscuros de la dictadura, al pan pan, al vino vino, y asesino al asesino

Liliana Daunes