jueves, 14 de enero de 2010

Rally... otra forma de demostrar que somos una republiqueta


Originalmente, el Rally se hizo famoso porque era un verdadero desafío viajar en auto desde París a Dakar (Senegal), ya que la inexistencia de rutas convertía el viaje en un “safari”. Recordemos que los “safari” fueron el método empleado por los europeos para adentrarse en el continente negro, cuando no existían los medios actuales de movilidad.

Recordemos que nadie pensaba en los daños ecológicos que se producían (mataban por placer todo tipo de animales); nadie objetaba el trato servil a que obligaban a los habitantes de la tierra, (eran las bestias de carga que trasladaban sobre sus cabezas el campamento) y nadie hablaba de los desmanes que los europeos, dueños de las armas de fuego, protagonizaban.

El Rally París-Dakar también era “un safari”: un daño ecológico inmenso, con un trato servil hacia los nativos y con todo tipo de desmanes por parte de los expedicionarios.

Los pueblos afectados trataron por todos los medios de disuadir a los organizadores de suspender estas actividades, sin respuesta alguna, hasta que las reacciones tomaron forma efectiva y los nativos dueños de la tierra amenazaron con actos terroristas si insistían con el Rally.

Los organizadores, a la sazón más que deportistas se habían convertido en empresarios lucrando a troche y moche, ya que las marcas de vehículos pagan bien y los derechos de TV también, entonces tuvieron que mirar hacia otros lugares del globo terrestre para continuar con el negocio.

Pensaron en el Cañón del Colorado, pero los yanquis los sacaron a los piques; pensaron en Canadá, pero ni pudieron hablar con el Gobierno; pensaron en Australia, pero los ecologistas australianos los sacaron volando. Solo quedaba Sud-América, continente relativamente virgen, que podía ofrecer buenos márgenes de rentabilidad, a pesar de las coimas obligadas que los funcionarios locales exigen para cualquier idea.
Así fue cómo eligieron Argentina y Chile, países con poca legislación conservacionista y con altos índices de corrupción oficial. Plantearon una traza y partieron entre gallos y medianoche con el Rally a principios del 2009. Conocedores de la corrupción enquistada en nuestros funcionarios, su modus operandi para que le cuadren los números es el siguiente: coimean a los funcionarios que tienen que poner las firmas y logran que esos mismos funcionarios gestionen subsidios estatales para que el Rally se haga, con lo cual las coimas las terminan pagando los contribuyentes de las zonas afectadas (Mendoza pagó a los organizadores, en enero 2009 ¡¡¡un millón de pesos!!!).

Se corrió el Rally. Los daños fueron cuantiosos. Todos los particulares que permitieron el paso de los vehículos juraron no dejarlos pasar nunca más, porque solo un poco de sentido común es suficiente para advertir que nuestros paisajes desérticos, en los cuales la vida vegetal y animal está en delicado equilibrio, se destruyen irremediablemente cuando les pasan por arriba motos, autos, camiones y ómnibus, a velocidades increíbles, derrapando y rompiendo ese delicado entorno en forma irreversible.

El Jefe de Turismo de Mendoza dijo que la difusión del Rally le aporta a la provincia más turistas que otras acciones (??); habría que preguntar en Senegal el saldo turístico que les dejó el paso del Rally durante 15 años y habría que preguntar quién se hizo cargo de los daños ambientales y humanos (hubo varios muertos entre la población civil, inerme ante los vehículos lanzados como bólidos). También podría hacerse un balance y evaluar la relación costo-beneficio; seguro sería deficitaria para Senegal, pero eso nadie lo hará.

Hoy están de vuelta estos muchachos. No paran en Mendoza, porque algunos dueños de terrenos les han hecho juicio, pero destruyen otros lugares del país. Ya Córdoba los paró en seco y allí tendrán que cuidarse, con los cordobeses no se juega.

¿Cuánto pagarán Jaque y su secretario de turismo para este circo? No lo sabremos hasta que haya pasado el Rally, pero sí sabemos que hoy tenemos que pedir préstamos para pagar los sueldos de los estatales.

Conclusión: Si el Rally no viniera a la Argentina, todos estaríamos mejor:
Mejor las arcas fiscales, ya que no haríamos “donaciones” innecesarias.
Mejor el paisaje, ya que evitaríamos destrozos en los ecosistemas que son irreversibles.
Mejor la fauna, ya que la mortandad de vida silvestre es elevadísima y no se cuantifica.
Mejor nuestra imagen, porque demostraríamos que somos soberanos y no una republiqueta.
Mejor la ciudadanía, ya que evitaríamos otro acto de corrupción solapado.
Mejor el planeta, porque ahorraríamos miles de litros de combustible quemados al cuete.

AMIGOS DEL RALLY . . . ¿Por qué no se van un poquito a la mismísima misma, con sus vehículos 4 x 4; sus motos; sus sponsors y todo el circo que los rodea?

Ah . . . y también llévense a la mismísima misma a las empresas argentinas que los apoyan (ejemplo vergonzoso es ANDESMAR de Dromi, aunque firme el Badaloni), cuyos dueños, cipayos y vendepatrias, se prenden en cuanto negocio aparece, no importa el daño que le ocasionen a su país, eso sí, después alaban a los brasileros o a los suecos, pero en esos países, la burguesía dueña de las empresas , primero piensa en su país, porque sabe que su país es la sede de sus negocio.
Nota de:Nena Carballo

jueves, 14 de enero de 2010

Rally... otra forma de demostrar que somos una republiqueta


Originalmente, el Rally se hizo famoso porque era un verdadero desafío viajar en auto desde París a Dakar (Senegal), ya que la inexistencia de rutas convertía el viaje en un “safari”. Recordemos que los “safari” fueron el método empleado por los europeos para adentrarse en el continente negro, cuando no existían los medios actuales de movilidad.

Recordemos que nadie pensaba en los daños ecológicos que se producían (mataban por placer todo tipo de animales); nadie objetaba el trato servil a que obligaban a los habitantes de la tierra, (eran las bestias de carga que trasladaban sobre sus cabezas el campamento) y nadie hablaba de los desmanes que los europeos, dueños de las armas de fuego, protagonizaban.

El Rally París-Dakar también era “un safari”: un daño ecológico inmenso, con un trato servil hacia los nativos y con todo tipo de desmanes por parte de los expedicionarios.

Los pueblos afectados trataron por todos los medios de disuadir a los organizadores de suspender estas actividades, sin respuesta alguna, hasta que las reacciones tomaron forma efectiva y los nativos dueños de la tierra amenazaron con actos terroristas si insistían con el Rally.

Los organizadores, a la sazón más que deportistas se habían convertido en empresarios lucrando a troche y moche, ya que las marcas de vehículos pagan bien y los derechos de TV también, entonces tuvieron que mirar hacia otros lugares del globo terrestre para continuar con el negocio.

Pensaron en el Cañón del Colorado, pero los yanquis los sacaron a los piques; pensaron en Canadá, pero ni pudieron hablar con el Gobierno; pensaron en Australia, pero los ecologistas australianos los sacaron volando. Solo quedaba Sud-América, continente relativamente virgen, que podía ofrecer buenos márgenes de rentabilidad, a pesar de las coimas obligadas que los funcionarios locales exigen para cualquier idea.
Así fue cómo eligieron Argentina y Chile, países con poca legislación conservacionista y con altos índices de corrupción oficial. Plantearon una traza y partieron entre gallos y medianoche con el Rally a principios del 2009. Conocedores de la corrupción enquistada en nuestros funcionarios, su modus operandi para que le cuadren los números es el siguiente: coimean a los funcionarios que tienen que poner las firmas y logran que esos mismos funcionarios gestionen subsidios estatales para que el Rally se haga, con lo cual las coimas las terminan pagando los contribuyentes de las zonas afectadas (Mendoza pagó a los organizadores, en enero 2009 ¡¡¡un millón de pesos!!!).

Se corrió el Rally. Los daños fueron cuantiosos. Todos los particulares que permitieron el paso de los vehículos juraron no dejarlos pasar nunca más, porque solo un poco de sentido común es suficiente para advertir que nuestros paisajes desérticos, en los cuales la vida vegetal y animal está en delicado equilibrio, se destruyen irremediablemente cuando les pasan por arriba motos, autos, camiones y ómnibus, a velocidades increíbles, derrapando y rompiendo ese delicado entorno en forma irreversible.

El Jefe de Turismo de Mendoza dijo que la difusión del Rally le aporta a la provincia más turistas que otras acciones (??); habría que preguntar en Senegal el saldo turístico que les dejó el paso del Rally durante 15 años y habría que preguntar quién se hizo cargo de los daños ambientales y humanos (hubo varios muertos entre la población civil, inerme ante los vehículos lanzados como bólidos). También podría hacerse un balance y evaluar la relación costo-beneficio; seguro sería deficitaria para Senegal, pero eso nadie lo hará.

Hoy están de vuelta estos muchachos. No paran en Mendoza, porque algunos dueños de terrenos les han hecho juicio, pero destruyen otros lugares del país. Ya Córdoba los paró en seco y allí tendrán que cuidarse, con los cordobeses no se juega.

¿Cuánto pagarán Jaque y su secretario de turismo para este circo? No lo sabremos hasta que haya pasado el Rally, pero sí sabemos que hoy tenemos que pedir préstamos para pagar los sueldos de los estatales.

Conclusión: Si el Rally no viniera a la Argentina, todos estaríamos mejor:
Mejor las arcas fiscales, ya que no haríamos “donaciones” innecesarias.
Mejor el paisaje, ya que evitaríamos destrozos en los ecosistemas que son irreversibles.
Mejor la fauna, ya que la mortandad de vida silvestre es elevadísima y no se cuantifica.
Mejor nuestra imagen, porque demostraríamos que somos soberanos y no una republiqueta.
Mejor la ciudadanía, ya que evitaríamos otro acto de corrupción solapado.
Mejor el planeta, porque ahorraríamos miles de litros de combustible quemados al cuete.

AMIGOS DEL RALLY . . . ¿Por qué no se van un poquito a la mismísima misma, con sus vehículos 4 x 4; sus motos; sus sponsors y todo el circo que los rodea?

Ah . . . y también llévense a la mismísima misma a las empresas argentinas que los apoyan (ejemplo vergonzoso es ANDESMAR de Dromi, aunque firme el Badaloni), cuyos dueños, cipayos y vendepatrias, se prenden en cuanto negocio aparece, no importa el daño que le ocasionen a su país, eso sí, después alaban a los brasileros o a los suecos, pero en esos países, la burguesía dueña de las empresas , primero piensa en su país, porque sabe que su país es la sede de sus negocio.
Nota de:Nena Carballo